Hace unos meses Philipp Lenssen, un informático afincado en Alemania y autor de un conocido blog llamado
Google Blogoscoped, se dedicó a recoger en un mapa todos los prejuicios que
Google proporciona cuando se busca "Germans are known for", por ejemplo.
El trabajo llamado "
The Prejudice Map" no tiene ninguna aspiración sociológica, pero arroja pistas sobre el contenido de internet. Curiosamente ha tenido que añadir en el blog la definición de
prejuicio, pues mucha gente se sintió ofendida o comentaba el post, diciendo cosas como, que esto le daba una razón más para no ir a Francia, porque son unos guarros.

Cuando pienso de dónde salen estos estereotipos o etiquetas, se me ocurre pensar que nacen de la experiencia personal de los individuos que fueron al extranjero, o recibieron la visita de la gente de otros países, veraneantes, acontecimientos históricos y también de las estadísticas. Y no es tan extraño, pues es propio del ser humano establecer categorías, de forma a simplificar y comprender mejor el mundo que nos rodea. Aunque en este caso, estas categorías son la mayor parte de las veces negativas.
No voy a hablar del peligro que supone cuando estos chistes se convierten en verdades absolutas y por tanto en
prejuicios. Tampoco de
su falsedad, como explica este artículo de la BBC y un

calificaciones/eufemismos como expatriada o residente europea, en absoluto, inmigrante) después de más de dos años en Bélgica y yendo habitualmente a Francia. De cómo he tenido que explicar que en España hay nieve y se esquía. Que la gente no se muere en los pasillos de los hospitales, ni siquiera en la famosa canícula de hace 2 años que causó estragos en Europa. Que somos de los países de Europa con menos días festivos. Que mi hermana tiene los ojos azules (y no es rara). Que escuchar una sevillana no me conmueve en absoluto, porque yo soy de Madrid, y allí la música tradicional son las zarzuelas y los chotis (que por supuesto nadie sabe lo que son). Que los precios de los pisos están desorbitados, al igual que en otras capitales europeas. Que no se come tan tarde como dicen. Que hay gente que es puntual y gente que no. Que no a todos nos parece estupendo vivir en una "monarquía constitucional". Y tantas tantas cosas…
Ni de cómo yo también he hablado de los belgas en términos de malos conductores, y su conflicto valon/flamenco en un país que es el símbolo de la UNION Europea. Su sistema político hipercomplicado. Los eurócratas y su "networking" "pass partout" que no puse en marcha en su día y de lo que estoy orgullosa :)
Porque es cierto que diferencias las hay. Pese a vivir en esta sociedad globalizada en la que todos pagamos con la misma moneda, las mismas marcas y en las mismas tiendas, afortunadamente seguimos manteniendo costumbres que nos hacen diferentes del resto. ¿Son más besucones los belgas porque todas las mañanas todo el mundo se da dos besos al llegar al trabajo? ¿O más cochinos los españoles porque no sea de mala educación comer la ensalada directamente de la ensaladera? ¿O más guarros los franceses porque utilicen más perfumes que nadie y también menos jabón? Es simplemente curioso, un producto de la observación. En cuanto a los franceses por ejemplo se utiliza mucho el jabón de pastilla, tipo Marsella (o Lagarto para los españoles), ¿contarán estas cosas en las estadísticas?
Sin embargo, resultado de todo esto es que todos tenemos prejuicios, ideas preconcebidas de los que no son como nosotros, que hemos aprendido nadie sabe cómo o hemos sacado como conclusión (prejuicio en francés se dice "a priori", también muy claro). Estas "categorías" nos llevan a atrevernos a generalizar sobre la personalidad de la gente de otros países. Y ahí viene lo curioso, cuando descubrimos sorprendidos
las facetas de otras culturas que nos asemejan.
¿Esto debería ser curioso? Pienso que no, que que en realidad las personas no somos tan diferentes. Sin embargo, estas coincidencias a mí me llaman la atención mucho más que las supuestas diferencias culturales.
Pese a que no tenía una idea muy clara de cómo podía ser un belga, de forma inconsciente creo que me esperaba una especie de alemán suavizado. Sin embargo pronto descubrí que aquí también daban portazos, se gritaban, cantaban por los pasillos cuando estaban contentos, se reían a carcajadas, mas de la mitad de las conversaciones se referían a la comida y los chistes eran casi siempre de tipo sexual (las pobres rubias...). ¡Igual que nosotros! Los había que se quedaban trabajando hasta las 7, y quienes se escapaban lo antes posible.
No estaban adaptados genéticamente a la temperatura de aquí, tenían frío cuando yo tenía frío, con la diferencia es que ellos sabían bien cómo forrarse.
Pensaban que su burocracia es la peor de Europa, cuando simplemente es igual de desesperante y lenta que la del resto de cada uno de los países.
Sabían bailar e incluso formar un grupo de rock en la adolescencia es algo bastante usual. Aunque como en todas partes los hay con ciertos problemillas de coordinación ;)
¿Y en Francia? Resulta que el baile típico de las fiestas de los pueblos es… ¡el pasodoble! (pasdouble) Más de 1000 km entre Dieppe y Soria, y se baila prácticamente igual. En cuanto a esto, el sábado pasado no me quedó más remedio que sacar un vídeo de lo que me encontré :)
Nunca he encontrado ningún problema cuando he preguntado a alguien por la calle, si haces el esfuerzo de hablar en su idioma, ponen cara de circunstancia y tratan de entenderte, pero de buen rollo y tienen el mismo sentido del humor que belgas y españoles, muy bueno, en serio :)

¿Y alemanes, italianos, holandeses, rumanos, griegos, colombianos...? Gracias a vivir en esta cosmopolita ciudad he tenido la oportunidad de encontrar gente de todas partes. Entre todos ellos, algunos verdaderos amigos, que aunque estén en la distancia porque hayan tenido que volver a sus países a veces los siento mucho más cerca que los "amigos" de toda la vida o los compañeros de trabajo mismamente.
Por eso, yo me pregunto: ¿Por qué valoramos tanto las diferencias y dejamos de lado las similitudes? A mí me parecen mucho más curiosas :) "Somos distintos, somos iguales" decía una campaña contra el racismo y la xenofobia de hace unos años. Y así es, como seres humanos, todos amamos, reímos, nos enfadamos, tenemos días buenos y malos, somos perfeccionistas o un desastre, según las ganas y la personalidad de cada uno.
Me gusta pensar en este tipo de cosas que me confirman una y otra vez que no existe más que una raza: la Humana.
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