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viernes, julio 06, 2007

La más cara, la más acogedora

Aunque a algunos les parezca que "estoy de lo más viajada", la verdad es que sólo he conocido tres ciudades en toda mi vida: Madrid, Bruselas y, ahora, París. Hay bastante más gente que, sin haber salido de las fronteras que se pintan en los mapas, conoce mucho más mundo que yo.

Eso sí, como las tres son capitales de países, de vez en cuando salen en las listas esas que las comparan según los criterios de moda. Por eso me ha llamado la atención este estudio en el que aparecen dos de mis pequeñinas: Bruselas y París:
  • Donde mejor se vive. A todo el que me quiere escuchar le hablo de la amabilidad y la acogida de los belgas. Llegué al país chapurreando el francés del instituto y nunca me pusieron una mueca. Al contrario, sonrisas y paciencia ante la chica de acento ensoleillé. Estuve en Bruselas cuatro años, durante los cuales disfruté al máximo de la esquizofrenia de la ciudad: responsabilidad de 9 a 5, y cervezas y fiestas de... 5 a 9. ¿He ya dicho cervezas?
Bruselas es una ciudad de paso para la mayoría de los que están allí, aunque el paso puede durar los tres meses de unas prácticas, el año de un Erasmus o los diez años que aguanta de media un funcionario de la Unión Europea antes de volver a las faldas de la madre patria. Quizá por eso se respira siempre ese ambiente efímero de las vacaciones, aunque se tire lloviendo diez meses al año.

Todo eso aderezado con el carácter cosmopolita de la ciudad (multiculti, que dicen los pijos españoles de allí). Por una vez me sentí orgullosa tener el origen que tengo: europea como los compañeros del Consejo y de la universidad, mediterránea como mis vecinos marroquíes y argelinos; e hispanohablante como la multitud de americanos que conocí.
  • Y donde más cuesta. Teníamos que decidir comprar un techo precisamente en París... Pero hay que instalar la base de operaciones en algún sitio.
La etapa bruselense terminó y como ya no había nada que nos atara a Bélgica decidimos volver/ir a Francia. Y no es que una sea una despegada, pero no creo que haya que vivir en la misma ciudad que los amigos para que lo sigan siendo. Además, si al menos fuera cierto que los tenemos concentrados todos en Bruselas...

Elegimos París por una razón práctica: el aeropuerto. Es la única forma de escapar de vez en cuando y bajarnos al moro, digo a Madrid. Enviamos mensajes de "estoy aquí" a todos los parisinos que conocimos alguna vez y encontramos un trabajo decente (¡por fin!).

Ahora, los cuatro meses al calorcito de nuestros 18 m2 empiezan a pesar y pensamos que no estaría de más comprar algo. Algo como qué.

Ni idea. De lo único que estamos seguros es de nuestro presupuesto. Por lo demás, hemos pasado por todas las opciones:
- Nos vamos a las afueras, a la banlieue. Si además encontráramos una casita...
- Qué cague de barrio, qué precios... Vamos a tener que conformarnos con un piso en una banlieue más cerca de París
- ¿Un piso? ¿Una hora de tren todos los días para vivir en un piso? Para eso nos quedamos en París, París
- Qué precios...
Y en esas estamos, mirando escaparates de agencias y, sobre todo, echando una ojeada a los anuncios de particulares para ahorranos las comisiones de los susodichos ladrones. A la caza de un buen "Travaux à prevoir".

Porque en París no hay burbuja que valga.

GUARDADO EN: Bitácora, Bélgica/Francia

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Blogger Mendiño dijo...

¿Vas a meter 100 kilos en un zulito de 73m2?

Por la décima parte te puedes pillar una casita en Galicia, en un pueblacho perdido con la montaña a un lado y el mar al otro.

De acuerdo que no hay curro, no hay futuro...pero tampoco hay contaminación, aglomeraciones ni atascos.

Aún con un sueldo que puede ser la mitad, un tercio del que ganaría en Madriz, me sigue saliendo rentable vivir aquí.

Piénsatelo, antes de contraer matrimonio con un banco ;)

julio 07, 2007 5:55 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Otro pal... incapaz de hablar de pisos en euros ;)

Estaba pensando ¿un piso tan grande? ¿tanto dinero? Ya he visto que es por la foto. Hay que decir que es de un barrio semipijo, en el que estuvimos hace dos semanas de expedición (como no conocemos nada, hacemos jornadas de reconocimiento y descubrimos los barrios caros "sur place"...).

No te preocupes por el matrimonio, el presupuesto sale del préstamo a 15 años, ni uno más.

Ah, y no me convences. En tu pueblucho no hay aeropuerto :P

julio 10, 2007 9:05 a. m.  
Blogger Mendiño dijo...

JOAS JOAS JOAS

Tengo el aeropuerto de Peinador (el de Vigo) a 15 minutos y Lavacolla (el de Santiago) a 35.

Dudo mucho que tardes menos en llegar al de Orly o al de Gaulle.

¡Urbanita! :p

julio 10, 2007 9:42 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Sin insultar, que te censuro :P

Buf, le digo a mi normando que en otros países (menos centralizados que el suyo) se puede vivir en el campo y tener un aeropuerto a media hora de casa, y me dice que...

cuándo hacemos las maletas.

Una hora tardo yo...

julio 10, 2007 1:39 p. m.  
Blogger Mendiño dijo...

Bueno, es que yo estoy a 5 minutos de la autopista. Y de ahí a Vigo es sólo cruzar Rande. Y si tiro hacia el Norte, Santiago me queda a 60 Kms.

Pero vamos, que a mi lo que más me gusta es que tengo la ría de Pontevedra a 10 minutos...andando.

De naturaleza ya no hablo, pues casi todo son plantaciones de eucaliptos y la mitad están quemados. Pero sí que quedan algunos rodales de vegetación autóctona (bosque túnel en los ríos) razonablemente cerca de casa.

Por cierto, Le Havre, Caen y Cherburgo tienen aeropuerto, no seas exagerada.

Pero no te quejes...siempre te queda la "playa" del Sena. ¡Feliz chapuzón! :p

Decir que 73m2 es un piso grande....Bien se ve que piensas en francés, porque ni en Madriz se considera a eso un piso grande.

julio 10, 2007 8:53 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Será que siempre he vivido en 55 m2 y no me ha faltado espacio. Claro que igual era porque no pasaba mucho tiempo en casa, me imagino ;)

Y lo del Sena... tú lo que quieres es que mute, como los peces del estanque del Retiro. Ni a tú peor enemigo se lo dirías...

julio 12, 2007 9:27 a. m.  
Blogger Mendiño dijo...

Yo no quiero que mutes, más bien te aconsejo que migres.

Mira, si quieres, hacemos un trabajo interdisciplinar. Yo te enumero las sustancias que salen por el tubo de escape de un vehículo o por la chimenea de una caldera...y tú me dices las consecuencias para la salud que tienen.

¿De verdad quieres seguir llenando tus pulmones con eso el resto de tu vida?

Tú verás, he oído que en Zeltia no pagan nada mal, y ahora deben necesitar más gente. ¿Tentador?

agosto 04, 2007 1:14 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

No te imaginas (o sí) las comeduras de cabeza que nos está trayendo el asunto este de encontrar un techo...

Por lo pronto no estamos mirando en París, París, sino a las afueras; por la cosa de ganar unos metros cuadrados y evitar un poco la contaminación.

Luego está el tema aeropuerto y el del trabajo. Si se me bajaran un poco los humos, podría trabajar en cualquier farmacia de barrio de cualquier ciudad (en esas estoy también). Dur, dur...

Por lo pronto, no cruzamos los Pirineos, eso seguro. Aunque gracias por la sugerencia, voy a mirar despacito todas las empresas del grupo :)

A todo esto, he descubierto que en Rouen (o Ruán o como se escriba en castellano) hay algunas farmacéuticas, además de Danone. Echando CV que es gerundio ;)

agosto 06, 2007 4:51 p. m.  
Blogger racaneando dijo...

Agar, preséntame a la rubia de ojos azules que está a tu lado...y ya sabes, de madrizz al cielo...el único prob., de París son los gabachos y de Bruselas...just, no comment :)

PD.- Cuando llegues a madrizz chulona mía
voy hacerte emperatriz de Lavapiés
y adornarte con claveles la Gran Vía
y a bañarte con vinito de Jeréz...

agosto 07, 2007 9:38 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¡Salao que es el s0! :)

Por cierto, no salgo en la foto... :P

agosto 07, 2007 10:30 p. m.  

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miércoles, julio 04, 2007

Trabajar más para tener menos

La fábula se la he escuchado a César Manzanos en una conferencia sobre adultocracia y los valores que estamos inventando y enseñando a las nuevas generaciones, aunque me imagino que existan cien mil versiones más. Se trata del encuentro entre un pescador y un hombre rico. Dice que ocurrió en Ecuador, pero podría haber sucedido en cualquier otro lugar del mundo:
Estaba un pescador joven tumbado en su barca un día soleado de playa, charlando plácidamente con algunos compañeros de faena. Pasó por allí un turista alemán, que censuró su actitud diciendo:

- ¿Y usted por qué está ahí tirado, a las once de la mañana, sin hacer nada? ¿Ya ha terminado de pescar por hoy? - Añadió, mirando sorprendido la escasa "cosecha" del hombre.

- Sí que he terminado - respondió el otro - Salí con mi barca antes de que amaneciera y ya tengo suficiente para alimentar hoy a mi familia. Ahora me quedo un rato para disfrutar de la playa y después iré a comer a casa con mi mujer. Los dos esperaremos a que los niños vuelvan del colegio para salir de paseo y jugar con ellos. Como ve, tengo una vida ocupada - dijo, mientras sonreía pícaramente.

- Vaya, sí que tiene tiempo... ¿Y por qué no saca un par de horas para pescar hasta más tarde?

El hombre le repitió que él ya tenía lo suficiente .
- Pero si pescara más podría, por ejemplo, vender el pescado sobrante y ganar algo de dinero con el que reparar su barquita, que he visto que tiene algunos agujeros.

"Así podría llegar a aguas más profundas donde hay peces más grandes. Y con el dinero que le daría su venta podría comprarse una barca más grande".

- ¿Y para qué quiero yo una barca más grande?

- Contrataría otros compañeros para que trabajasen para usted y ganaría todavía más dinero, para poder comprarse más barcos.

Y siguió argumentando animado: "Con un poco de suerte y trabajo, llegaría a ser un hombre rico. Podría incluso tener tu propia procesadora y vender el pescado directamente, ahorrando en intermediarios. Con su experiencia en el mar, sería un gran hombre de negocios".

"Entonces ya no tendría que vivir en este pueblecito perdido del mundo y podría ir a a gran ciudad, y desde allí, manejar su empresa".

- Tan lejos del mar... - Suspiró - Además, ¿para qué me sirve a mí tanta riqueza? ¿Qué hago con tantos barcos y tanto dinero?

- ¿¡Que qué hace!? Pues pasarse el día sin trabajar, como hago yo, y poder irse de vacaciones al mar, donde disfrutar de la charla con sus amigos. ¡Tendría más tiempo para su mujer y sus hijos!

- Amigo, eso es precisamente lo que estoy haciendo ahora...

Aspiró profundamente el fresco aire del mar y levantó a mirada para contemplar el vuelo alto de las gaviotas. Con una sonrisa, se despidió de su inesperado visitante, había dicho a su mujer que llegaría a la hora de comer.

Ahorrar, acumular, guardar para más adelante... pero cuánto.

Y para cuándo.

Añadido: Fíjate lo que dicen los científicos.

GUARDADO EN: Mi Planeta

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Anonymous Anónimo dijo...

Probablemente el pescador no sufrió ningún bombardeo televisivo en su niñez.

julio 05, 2007 1:24 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Si la culpa de todo fuera de la tele, sería muy fácil...

julio 05, 2007 10:44 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

La primera vez que oi esa historia, fue en una charla sobre emprendedores, contada por uno de los empresarios, de todomaletas.com

No explico porque era empresario y dedicaba tanto tiempo al trabajo, pero supongo que le gustaba.

julio 06, 2007 7:47 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Lo contaría en plan chiste, porque está "un poco" fuera de contexto, es verdad ;-)

Igual es porque la única salida de la gente que trabaja mucho, es disfrutar del trabajo y tomárselo como algo divertido. Claro, que para eso hay que sacrificar todo lo demás. Una forma muy tonta de desperdiciar la vida...

julio 06, 2007 8:46 a. m.  
Blogger Mendiño dijo...

¿De nuevo el mito del buen salvaje?

En las sociedades africanas, como en todas las sociedades a lo largo de la historia, se da la necesidad de triunfar, de conquistar el éxito y el reconocimiento social.

Tanto, que se arriesgan a morir y se endeudan, ellos y sus familias, para venir a Europa.

En el mundo subdesarrollado, sobre todo en las ciudades, existe tanto o más consumismo que en nuestro mundo rico.

Historias de adolescentes de clase media (local) prostituyéndose para comprarse un móvil o unas zapatillas de marca...

julio 07, 2007 10:45 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

No me pasas ni una... para un cuento un poco ñoño que pongo :P

El buen savaje no tiene porqué estar en el Caribe o en África, podría haber sido mi abuelo, sin más aspiraciones que pagar los estudios a sus hijas (su orgullo, ahora) y ahorrar por si un día alguien de la familia le da cáncer y le tienen que operar en Navarra (le vendrá de alguna historia del pueblo, digo yo).

Nada de hacerse rico riquísimo y pedir créditos para pagarse una home cinema de esas...

julio 10, 2007 8:52 a. m.  

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